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eltiempo.com / internacional / latinoamérica
Hoy deciden si aceptan o no la renuncia de Carlos Mesa, mientras Bolivia teme una guerra civil La comisión de la ONU llegará hoy, en medio de la tensión en las calles, que crecerá si el Jefe del Congreso insiste en ser Presidente. Todo comenzará hoy, en Sucre, la capital constitucional. Allí donde se declaró la Independencia, donde nació el país, podría comenzar su autodisolución, si finalmente, y como todo parece indicar, Hormando Vaca Diez, de 56 años, presidente del Congreso y uno de los políticos más desprestigiados del país, asume la presidencia, vacante tras la renuncia, el lunes, de Carlos Mesa. Cada minuto se vive con más nitidez la amenaza de un enfrentamiento fratricida. Los cartuchos de dinamita que explotan cada minuto y los grafitis por toda La Paz, que rezan "Hormando ni cagando", podrían resultar un juego de niños al lado de lo que se teme: desde encontronazos violentos hasta la guerra civil que el líder indígena Felipe Quispe y Mesa vienen pronosticando. A la escasez de combustibles y alimentos –que afecta incluso a los reclusos en las cárceles, que amenazan con motines– se agrega ahora la falta de material en los hospitales. Pero la situación tiende agravarse por la tozudez con Vaca Diez, barón del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), para cumplir su máximo deseo: llegar a la Presidencia a cualquier precio. Traslado de escenario Desde ayer, Sucre se encuentra preparada para recibir a los Senadores y diputados, que en una Asamblea Legislativa deberán aceptar hoy la renuncia de Mesa, para luego designar a su sucesor. El MIR, el Movimiento Revolucionario Nacionalista (MNR) y Nueva Fuerza Repúblicana (NFR), la vieja coalición que apoyó hasta el final a Gonzalo Sánchez de Lozada, cuenta con la mayoría para ungir a Vaca. De nada han servido las advertencias de Mesa, ni las amenazas del líder del Movimiento al Socialismo (MAS), Evo Morales, quien junto al Movimiento Indígena Pachakutic, participarán de la sesión bloquear a Vaca. "Desde hoy, los campesinos y mineros del Potosí, Oruro y Sucre, deben bajar a Sucre para impedir que Vaca sea presidente. Daremos la pelea en el Congreso y los hermanos y hermanas en toda Bolivia. Quiero advertir que si Vaca es presidente habrá una guerra civil", dijo Morales a la prensa. Pacto incumplido Desde las primeras horas de ayer, Sucre es una ciudad plagada de policías, en vista de que las batallas de los últimos días en La Paz puedan trasladarse allí. La Iglesia Católica, ante el fracaso de su gestión, no tuvo más opción que convocar "a una jornada de oración por la Paz en Bolivia". Voceros eclesiásticos le confirmaron a EL TIEMPO, que "desde el domingo existía un pacto de caballeros entre Mesa, Vaca Diez y (el presidente de la Cámara de Diputados), Mario Cossio para que los tres renunciaran, pero Hormando no ha cumplido". Voceros de Vaca Diez, que decidió silenciarse hasta hoy, aseguraron a EL TIEMPO que hicieron consultas hasta con la embajada de E.U., que aprueba la sucesión", algo que el propio Morales había denunciado en la víspera. En un último gesto en busca de garantizar un poco de estabilidad, Mesa llamó a sus colegas de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y Argentina, Néstor Kirchner, para pedirles que convocaran a una comisión de la ONU para que sirva como observadora de los acontecimientos que tendrán lugar este jueves. La gestión tuvo éxito, y este mismo jueves viajára la comisión, encabezada por el colombiano José Antonio Ocampo, ex director de la Cepal. Mientras tanto, en el Alto, la combativa ciudad dormitorio de La Paz, la situación es caótica. Ya no hay gas, faltan alimentos básicos como la carne y el pollo, Además, sus habitantes decidieron desconocer a las autoridades nacionales y proclamar su autonomía. Una vez más, se pone a prueba la capacidad de Bolivia para superarse en sus propias desgracias. Toma y cierre de válvulas Mientras la disputa política se apresta a derivar hacia el peor escenario posible, más de 80 bloqueos se mantienen en todo el país y grupos de indígenas y campesinos ocuparon en el oriente cuatro campos petróleros en manos de la española Repsol YPF, y otros tres de la British Petroleum. Los primeros tres son los conocidos como 'Víbora', 'Sirari', 'Yapacaní' y 'Penocas', de Repsol, a 120 kilómetros al norte de la secesionista Santa Cruz de la Sierra, y los de BP, están ubicados en Santa Marta, 100 kilómetros al noreste de Santa Cruz. De esa manera, según la Cámara Boliviana de Hidrocarburos, se dejaron de producir ayer ente 3,1 mil y 3,7 mil barriles de petróleo diarios. Además, a la toma de campos en Santa Cruz se sumó el cierre de válvulas en la estación de Sisa Sica, en el límite de Bolivia y Chile, que cortó las exportaciones de crudo por el puerto de Arica (Chile). Este hecho repercutía también en los centros de acopio de petróleo y crudo reconstituido "al borde de su capacidad de almacenaje". También llevaba al cierre de válvulas en el campo de Sayari, en la provincia central de Sayari. La toma de estos campos impactó en la producción de la refinería Gualberto Villarraoel, en Cochabamba. JOSÉ VALES
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